miércoles, octubre 26, 2011

Paco el poyo no tenía razón.
El durbitán tampoco.

martes, octubre 25, 2011

Verdes.

Lo despertaron a lametazos, embrutecido
por el desconocimiento de
sensaciones que no existían.
Estremecido,
se le erizaba el vello de solo recordarlo.
Sus poros se abrían palpitando. Gritaban
sorprendidos, despertando de un invierno demasiado largo.

martes, octubre 11, 2011

De pipas y gusanos.

No tardó en percatarse de que esta habilidad era algo que se aprendía. Se aprendía a follar como se aprendía a montar en bicicleta, a base práctica. Hizo una lista con sus deseos, y se la comió. Entonces comprendió que la ignorancia era el único conocimiento, y como tal se lo hizo saber a su señor.
Un pequeño gusano entró en la manzana. Al principio nadie se preocupó, era solo un gusano, y la manzana era muy grande y estaba todavía verde.
Él sabía que era un pensamiento fugaz y breve, como una pequeña reflexión. Él sabía que esa pequeña reflexión estaba taladrada en su mente, y que no lo dejaría en paz. Tarde o temprano, saldría fuera y lo echaría todo a perder. ¿Podía luchar contra él? ¿Servía de algo intentar matar ese pequeño gusano?
Otros pequeños gusanos ya habían cambiado su vida de forma radical, no necesariamente para mal, pero siempre saliéndose de lo planeado, generando caos e incertidumbre.
Quizás ese caos no era tan malo. En cierto modo, hacía su pobre existencia algo más interesante. ¿Debía pues bendecir los pequeños gusanos?
-¡Hay gusanos y gusanos!- Le decía su mente bipolar. Claro, gusanos buenos y gusanos malos, gusanos de seda productivos y lombrices intestinales parásitas. Pero, ¿quién debe hacer esa división? ¿Qué alta autoridad es capaz de discernir entre gusanos? ¿La ética?
-¡El pragmatismo! - Le decía su otra mente bipolar.

(.../...)

Y de repente, mientras filosofaba sobre gusanos, se acercó lentamente una enorme oruga azul arrastrándose con una gran pipa de agua, y se lo fumó.

martes, octubre 04, 2011

2. Encuentro

Había pasado toda la noche dando vueltas a la configuración del autómata. No sabía muy bien que podía haber ido mal, pero ya había pensado en varios pequeños cambios que probar.
Su invento permanecía en la misma posición en la que él lo situó la noche anterior, pero rígido, sin energía en las baterías.
Abrió su parte posterior, y extrajo las cintas magnéticas en las que la máquina tenía escrito el código, y las introdujo en su lector para introducir los cambios que tenía en mente.
Al observar la pantalla del lector se quedó desconcertado. Para un extraño, la pantalla solo mostraba puntos y rallas, en una suerte de morse de su invención, que codificaba la configuración de su ingenio.
Lo novedoso de su invento, es que el código que él había introducido inicialmente no permanecía estático, sino que la máquina podía modificarlo y mejorarlo según protocolos introducidos en el mismo código.
Su desconcierto vino porque su configuración inicial solamente ocupaba media cinta, y las tres cintas que había introducido en el lector estaban completamente escritas y modificadas. Parecía que después de todo la máquina sí había funcionado, aunque no hubiera reaccionado físicamente.
Además del desconcierto, le entró una enorme curiosidad, porque no reconocía el código que había en esas cintas. Él lo había escrito de forma sencilla, según un lenguaje que había desarrollado en su taller. Parecía que el autómata había decidido cambiar incluso el lenguaje con el que se codificaba su configuración interna. Estaba totalmente asombrado.
Obviamente, no introdujo ningún cambio en las cintas, y se dispuso a pensar que era lo que fallaba en la máquina, suponiendo que internamente el autómata sí había funcionado.
Sabía que la parte electromecánica funcionaba bien, pues la había probado mil veces con configuraciones sencillas y no había tenido ningún problema. Tenía que ser algo interno.
Lo siguiente que pensó era que el autómata necesitaría más memoria de la pensada inicialmente, ya que había llenado las tres cintas, cuando inicialmente solo esperaba que llenara la primera y parte de la segunda. Así que se dispuso a introducir las tres cintas iniciales en su lugar y a conectar varias cintas más que tenía por el taller, de mucha más capacidad, mediante un cable directamente a las entrañas de su invento.
Cambió las baterías, y volvió a conectarlo.

sábado, septiembre 24, 2011

1. Nacimiento

El viejo constructor dejó las herramientas sobre la mesa de trabajo, y resopló mientras admiraba su obra. Nunca había intentado crear nada semejante. Desde que era un joven aprendiz, se había limitado a construir autómatas sencillos y pequeñas máquinas que ayudaban en las labores a las mujeres del pueblo. Esta última máquina era el resultado de años de dedicación y experiencia, y esperaba que fuera tan impresionante como lo había sido en su imaginación mientras lo construía.
La mesa tenía un aspecto más bien desordenado, lleno de cables y engranajes que había usado para crear su ingenio electromecánico. Trabajosamente fue al extremo de la mesa, y activó la tensión eléctrica, dando instantánea vida a su nuevo invento.
En silencio, lo observó esperando una reacción.
Sus aparatos siempre incorporaban un sistema de autorregulación y aprendizaje que había diseñado él mismo, de forma que ellos mismos podían ajustarse y aprender de forma autónoma sin necesidad de estar ajustándolos cada día. En el caso de este ingenio, la complejidad era tal, que el tiempo que tardaría el aparato en autoajustarse y aprender a comunicarse con su creador sería más bien largo.
El autómata dirigió sus cámaras y sensores a su creador, mientras sus circuitos asimilaban su figura y sus rasgos.
En realidad, el viejo constructor no sabía muy bien lo que estarían pasando por los circuitos de la máquina, ya que nunca había hecho nada parecido y suponía que daría bastantes problemas al principio, hasta que diera con un código autorregulado medianamente estable.
El viejo seguía esperando una respuesta. Frunció el ceño molesto.
-Preséntate- Le dijo a la máquina, que no respondió mientras continuaba con sus cámaras y sensores dirigidos al viejo constructor.
El constructor resopló disgustado pensando en qué podía haber ido mal, y dio a la espalda al aparato mientras se dirigía a la puerta del taller.
Mañana volvería a abrirlo para revisar los circuitos, y de momento lo dejaría conectado hasta que agotara las baterías.
El taller se quedó a oscuras al cerrar la puerta con llave.

domingo, agosto 28, 2011

Entre chaflanes.

Construye mentiras sobre mi pecho,
y devuélvelo al fondo del mar.
Construye mentiras sobre mi pecho,
y húndelo una vez más.
No te pese ni te lamentes
malnacido,
solo construye mentiras en mi pecho,
y olvida que me has jodido.

martes, agosto 16, 2011

summer

En un día, ves las pelis que tenías apuntadas para ver.
En dos días, ves los capítulos nuevos de las series que no veías desde febrero.
En tres días, lees los dos últimos libros que compraste, y que son los que más ilusión te hacía leer.
En cuatro días, vas a Madrid y te gestionas un piso nuevo.
En cinco días, te da tiempo a superar una amigdalitis.
Seis días es lo máximo que pasas en casa.
En diez días te recorres media costa cantábrica y las Rías Baixas.
Y en quince días... se acabó el verano.

lunes, julio 25, 2011

En ese estado febril que conecta la embriaguez, con la enfermedad, con la pasión...

domingo, julio 17, 2011

De ramas y ramos.

Tomar decisiones es, en cierto modo, eliminar partes de tu vida que no has vivido.
Yo concibo mi vida como un árbol fractal, con infinitas ramificaciones que son cada una de las posibilidades que se te presentan. Al decidir, continúas por una rama y desechas las demás. Al final solo queda el camino que has recorrido, pero al principio todos son igual de posibles, y todos te pertenecen de la misma manera. Hay ramitas que quedan inaccesibles unas de otras, opciones por tanto, incompatibles en un mismo plan de vida (por la misma limitación espaciotemporal). Antes de decidir sin embargo, esas ramitas están juntas, son igual de posibles y parecen convivir sin conflicto. Una especie de nostalgia hacia el futuro nos recuerda que no, que al final solo un camino se podrá recordar, por la maldita unidimensionalidad de nuestra existencia. Nada me impide en cambio, almacenar en mi cabeza mil recuerdos de mil vidas que quizá solo leí, o imaginé, o planeé, y mantener ante mi esa nueva rama escogida, que es todo un árbol ramificado hacia el futuro, de infinitas nuevas ramas y posibilidades.

viernes, julio 01, 2011

Perdónenme la escatología.

Devórame gusano de la mediocridad,
come y caga, come y caga.
Devora la manzana que un día fue roja,
come y caga, come y caga.
Anaconda de cariada longitud,
come y caga, come y caga.
Pocha, pudre y corrompe,
come y caga, come y caga.
Sobre un libro,
una mierda.

jueves, junio 16, 2011

Poe

Las sombras persiguen
al loco como el dolor
al poeta.
Sombrío es el dolor
y el loco poeta.
Imsomnio y demencia.
Treinta y dos piezas,
de marfil, diminutas, brillantes.
Caen al suelo
mientras la razón conquista la memoria.
Tratado del miedo.
Horror, misterio y muerte.
Berenice.
Catalepsia.

miércoles, junio 08, 2011

Érase una vez un pajarito...

El pajarito no cantaba. Era feliz sin cantar. Empezó a querer cantar. Pensó que sería realmente feliz cantando. El pajarito cantó y una zorra que por allí pasaba se lo comió.

domingo, junio 05, 2011

Aneu fent lloc que estem esperant...

Una extraña euforia lo invadía. Sabía que ese era su fin. La felicidad mata al poeta, eso había pensado siempre. Sin embargo no podía evitar sonreir mientras se consumaba el seppuku, y recordar a Calderón.

miércoles, junio 01, 2011

fluidos

Era una masa de gas esférica que flotaba en la oscuridad del espacio. El tenue brillo de una luz lejana revelaba las turbulencias en la superficie fluida y viscosa. Diversos colores emergían del centro, y se mezclaban entre sí como delgados hilos tejidos una y otra vez. Este movimiento convectivo mantenía la esfera en un equilibrio dinámico, en el que resultaba imposible predecir la siguiente textura. Formas y figuras aparecían y desaparecían caprichosamente.

Él se sentía incómodo observando ese espectáculo... Tal mezcla de colores le parecía obscena y de mal gusto. Semejante borboteo continuo le provocaba un cierto rubor. No era extraño teniendo en cuenta lo que la bola le sugería. Y no era culpa de él o de su mente perversa, sino que la esfera se esforzaba en provocarle. Al menos eso pensaba.

Él miraba la bola con seriedad, tratando de fijar su mente en el mero fluido, pero la terca y persistente esfera conseguía introducir una y otra vez imágenes y pensamientos desagradables en su cabeza. Eso lo ponía furioso. No soportaba esa sensación de descontrol...

Y de ese modo, se quedó dormido.

martes, mayo 24, 2011

Y entonces la hormiguita dijo que vale, que todo era una mierda. Que se acabó, y que no había solución.

viernes, mayo 06, 2011

De olores y tumbas

Yo era de los que pensaban que el árbol cuando caía en el bosque no sonaba. Que la realidad era ante todo subjetiva. Que si nadie conoce algo, ese algo no existe. Así no existía descubrimiento, sino invención, creación.

Y de nuevo, me descubro unos capítulos más atrás de lo esperado, nunca parezco llegar a la mitad del libro. Lo niego, pero luego llega la noche y ansío nuevamente
ese nirvana temporal que es el sueño. Los colores no ayudan.

Y de repente se muere Sábato, un grande. Y matan a Osama, un carnicero. Y el pan se queda sin su olor a recién hecho. Y el chocolate ya no sabe a chocolate. Y no quedan lágrimas de cocodrilo, ni poesías del Gran Miguel. No queda humanismo.

¿Y podría haber sido yo aquel pintor? Aquel pintor, que en la soledad de su túnel acertó a ver una ventana. Una ventana que pintó, y a la que una tal María se asomó. O ese niño de Råksta. O simplemente un olor olvidado.

miércoles, mayo 04, 2011

Silentium

Ni se lo volvía a plantear. Simplemente la decisión estaba tomada. Sabía que había sido un poco radical e imprevisible, y su familia tenía todo el derecho de indignarse y pedirle explicaciones, pero no las tenía.
Se acercaba con lo que parecía un paso decidido a las gruesas puertas de madera, que según había determinado, no volvería a cruzar.
Lo recibió un hombre anciano, con túnica y barba blancas, y con unos ojos brillantes que despedían paz.
Detrás contemplaba los Alpes, verdes y húmedos. Vivos y con alma propia.
No sintió necesidad de despedirse de su voz, que allí dentro no necesitaría, ni de otros placeres y lujos que deliberadamente dejaba atrás. Se trataba de un portazo en su vida, abrir una puerta y cerrar todas las demás. Entrar en un mundo nuevo, una experiencia totalmente diferente que lo cambiaría a él y a su relación con el mundo de forma irreversible. No sentía miedo. Más bien era una mezcla de curiosidad e impaciencia. Impaciencia de la que se avergonzaba. No cabían prisas en esa nueva vida en la que el tiempo dejaba de tener linealidad, y se convertía en algo abstracto apenas perceptible a través de la memoria.
Un suave aroma a almizcle e incienso lo reconfortó y le hizo cerrar los ojos. Mientras, a su espalda el enorme portal se cerraba con un mugido que le daba la bienvenida a su nueva vida.

lunes, abril 18, 2011

Conjuros de amor y muerte.

Movía sus brazos siguiendo un baile predeterminado que ella misma desconocía. Como leyendo un compás, sus manos instintivamente sabían que gesto realizar y que aguja clavar.
El muñeco era viejo y arrugado, apenas parecía que pudiera almacenar un ápice de simbolismo. Sin embargo, ella sabía que lo era todo. Lo tenía estirado, clavado con alfileres en una mesa blanca, y humedecido por sus propias lágrimas.
Movía la cabeza violentamente arriba y abajo, poniendo los ojos en blanco y repitiendo su nombre una y otra vez, mientras hacía gestos con unas tijeras, que clavó abiertas de forma violenta a un lado y otro del cuello de la marioneta.
Tras emitir un grito, deja caer la cabeza exhausta sobre la mesa, que se fue volviendo roja. El muñeco sangraba.
Era amor lo que la había llevado allí, ¿y era muerte el resultado? ¿Qué había hecho? El títere mantenía la misma mueca rígida e inexpresiva. A ratos esa mueca le parecía una burla, una burla que había contribuido a ennegrecer su corazón.
Sabía que no había vuelta atrás, y entre lágrimas cerró las tijeras.

sábado, abril 09, 2011

Bote y cartel

Poesía de piojos.
Vieja tuerta sin zapatos,
melón podrido en una caja,
almorzar en una estaca.
Cartón de vino, en un banco
portal cerrado a cal, y canto
mañanas de flauta, y tren.
Calor en las manos, frío en los pies.
Noches de piel y hueso,
vigilia de ausencia de besos.
Dolor de recuerdo,
de palos en los riñones,
de olvido de los colores,
de negras cejas sobre negros hoyos;
ausencia de imagen de antiguos gozos.

domingo, abril 03, 2011

La gata los observa grifada detrás del cristal empañado. Hay una extraña conexión de movimientos entre ésta y la mujer que se retuerce bajo el peso del dueño de la casa.
Éste la tenía sujeta por la cintura, y la atraía hacia así con movimientos bruscos. A cada empuje, la gata se erizaba. Saca las garras y las clava sobre la espalda cubierta de músculos en tensión. En el cuello, una arteria bombea sangre a un ritmo constante marcando el paso del tiempo. Los latidos de los dos corazones se entremezclan con gemidos y gruñidos. La mujer se acerca al cuello, y como animal hambriento muerde con fuerza. Un grito. La gata bufa. La agarra del cuello y aprieta. El hombre sabe que solamente dejando a su instinto apretar la destrozaría, sin embargo deja los ojos en blanco y se deja llevar por el dolor. El sudor, la sangre y otras secreciones se mezclaban con el placer y el dolor. Exhaustos caen sobre el sofá. El felino ronronea y levantando la cola se marcha de un salto.